Instalamos las pantallas aislantes de lana de roca en la sala de compresores de flujo continuo hace un mes. El ruido de fondo pasó de 98 dB a 63 dB en el puesto de operación. El cambio más notable fue la desaparición del zumbido de baja frecuencia que antes se sentía en el piso del galpón. Los absorbedores elasto-poliméricos en las bases de los equipos redujeron la vibración estructural lo suficiente como para que los instrumentos de medición dejaran de registrar picos erráticos.
La instalación tomó tres jornadas completas porque hubo que ajustar las juntas de las pantallas para evitar puentes acústicos. El equipo de Melbourne Acoustic verificó cada unión con un medidor de estanqueidad antes de dar el visto bueno. La primera semana noté que el material absorbente no se había asentado del todo, pero a los quince días la atenuación se estabilizó en los valores proyectados.
Lo que más valoro es que el sistema no requiere mantenimiento semanal. Solo una inspección visual mensual para confirmar que no haya grietas en las juntas elasto-poliméricas. Para una planta que opera 24/7, eso significa menos paradas y más predictibilidad en los turnos.